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Oikumene

Ecuménico viene directamente de la palabra Oikoumene, que significa universal, la tierra extendida por todo el orbe, donde viven las personas, los animales, las plantas, las gentes de todas las razas y condiciones, los ríos, lagos, bosques… Sólo en esta clave de universalidad, pluralidad y apertura inclusiva a todos, podemos acercarnos a la unidad y a la comunión que Jesús quiere que vivamos hoy.

La unidad por la que rezamos requiere una conversión interior, tanto común como personal. La tarea ecuménica, tal como subrayan el Concilio Vaticano II «es responsabilidad de toda la Iglesia y de todos los bautizados, que deben hacer crecer la comunión parcial ya existente entre los cristianos hasta la plena comunión en la verdad y la caridad». Por esa razón, rezar por la unidad «debe ser parte integrante de la vida de oración de todos los cristianos, en cualquier lugar y tiempo”. «La falta de unidad de los cristianos impide un anuncio más eficaz del Evangelio, pone en peligro nuestra credibilidad». (Catequesis de Benedicto XVI del 18 de enero de 2012 ante la semana de oración por la unidad).

“Existen muros no sólo entre pueblos y continentes, sino también muy cerca de nosotros, e incluso dentro del cora­zón humano. Pensemos en los prejuicios entre los diferen­tes pueblos. Pensemos en los inmigrantes tan próximos y sin embargo tan lejanos. Entre las religiones subsiste una ignorancia recíproca, y los cristianos mismos estamos sepa­rados en múltiples confesiones…” (Carta de Taizé 2012)

4 comentarios a las “Carácter ecuménico”

  1. Ester dice:

    A mi tambien, gracias x compartirlo…

  2. Cecilia dice:

    El Concilio Vaticano II se declaró ecuménico, y hay un documento, la Nostra Aetate que deberíamos leernos más de uno. Pero ecumenismo no es la unidad a cualquier precio. Chico favor se le hace a nadie tergiversando el mensaje de Cristo para encajar con la otra religión. Yo entiendo que Cristo, a través de su Iglesia, nos pide buscar la Unidad a la vez que se debe ser cada día más fiel a Cristo en su totalidad (no el trocito que nos interesa según nuestra «sensibilidad»). Ecumenismo, sí; a cualquier precio, no.

  3. Eduardo dice:

    El ecumenismo no es parte de la voluntad de Jesucristo.
    Jesucristo murió por causa de la división que ha existido siempre cuando se habla de temas de Dios y de religión.
    Su muerte no fue en vano porque con el derramamiento de sangre El Padre concede la gracia del perdón de pecados y la salvación a todo aquel que se arrepiente y cree que solo Jesucristo es el único camino, la verdad y la vida. Es ridículo pretender que el ecumenismo es la voluntad de Dios. Jesús no envío a nadie a predicar la unión de creencias, mas bien envió a predicar SU PALABRA, y ENSEÑAR LA DOCTRINA que el les dió a sus apóstoles y discípulos. Lo que el quiere es que todos procedamos al arrepentimiento, que lo reconozcamos como Dios y Señor y que tengamos compasión con nuestro prójimo, que le hablemos de las nuevas de salvación para que dejen la vida de pecado, de mentira, de idolatría, de hipocresía y que pongamos solo la mirada en el único Pastor de pastores y que lo sigamos conforme a lo que está escrito en su palabra.
    Dios te bendiga.

  4. Luz dice:

    Me ha gustado

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