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“¿DÓNDE ESTÁN LAS FLORES? EN LA TIERRA”

Velas

Para ello hoy, jueves 4 de marzo, dedicaremos el día a buscar las flores en la Tierra, sus signos de esperanza

Iniciaremos el día con una oración para intentar cambiar nuestra mentalidad, para descubrir que nuestra conciencia ha de ser la misma que la  de la Tierra, que tenemos que ser Uno con ella.

En la reflexión de la mañana intentaremos ser profetas, denunciar qué impide a la Tierra ser Vida y donar sus flores y a, la vez, buscar signos nacientes de esperanza ante tanto dolor.

Por la tarde ahondaremos en la esperanza, de cómo nuestra interacción con la naturaleza determina nuestra relación  con el hermano. Aceptar a la  madre Tierra como maestra de unidad y comunión.

¡Venga ¡¡Nos tengas miedo!

El mundo queda por hacer.

El hombre por construir.

El amor por reinventar.

–         No nos paremos en lo que va bien. Vayamos más allá

–         Oscar Wilde: Un mapa del mundo que no incluye la utopía no es digno de ser obsevado, pues ignora el único territorio en que la humanidad siempre atraca, partiendo hacia una tierra mejor”

–         Aprender a mirar el mundo de otra manera

–         Queremos aprender a descubrir todo aquello que brota de la Tierra

–         Creemos en Dios pero la verdadera esperanza está en que dios crea en nosotros

–         Los jóvenes necesitan un sitio distinto al que han vivido sus padres

–         La mayoría de los movimientos nacen por lo rechazo a lo que han visto

–         ¿Sembramos la palabra? ¡Sembrémonos!

–         La utopía es el lugar en el que crecen las flores

–         La vida sólo puede partir de nosotros en colaboración. De no haberla, no puede haber vida

–         Seamos profetas de la madre Tierra, que es la razón de la comunión

–         Mirar con otros ojos nos llenará de esperanza.

–         Estamos tratando a la tierra como un asunto  económico.

–         Se busca un espacio permanente de comunión.

–     Porque la pacha  Mama y  Gaia están vivas, son vivificadoras, porque  ninguna estructura de muerte le podrá a la vida.

-Hoy, con la sana obsesión que tenemos con las flores podríamos decir que en la utopía es en el único territorio donde se cuidan las flores

–         Porque al mundo  le falta una pieza, la fundamental, si excluimos  a uno solo de los seres humanos.

–         Dios solo cera que era bueno , bonito y bello cuando el mundo sea realmente de todos  sin distinción .

–         El camino hacia delante nos exigirá además un cambio de mentalidad y de corazón, con una gran dosis de creatividad.

–         Buscar una manera  de confraternizar  la riqueza que aporta la diferencia  con la UNIDAD.

–         Nos tenemos  que convertir en una bomba de racimo llena de semillas y abono, que siembre  belleza al mundo.

–         Sentirnos  una sola familia humana y una sola comunidad con un destino común.

–         Unirnos para crear una sociedad  global sostenible  fundada en el respeto a la naturaleza.

–         Debemos  tomar  la decisión de vivir de acuerdo con un sentido  Responsabilidad compartida.

Queremos recordar  a todas esas almas generadoras de esperanzas, que están tirando del carro en este momento histórico  en las distintas  realidades presentadas a lo largo de estos días. Damos gracias  por ellos , por todas esas flores que brotan entre nosotros, en nuestra iglesia y en nuestra Madre-tierra.

EL PLACER DE SERVIR

Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;

Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
corazones y las dificultades del problema.
Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Que triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.
Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
unos libros, peinar una niña.
Aquel que critica, éste es el que destruye, tu sé el que
sirve. El servir no es faena de seres inferiores.
Dios que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera
llamarse así: «El que Sirve».
Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos
pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién?
¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?

Gabriela Mistral

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