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Sabías era ya tu despedida,
y que al Padre volvías de este mundo.
no querías perdernos ni un segundo
de aclararnos la vida prometida.

Había que encontrar justa medida
para el Mensaje hiciéramos fecundo,
y propusiste, lógico, profundo,
como tú, ser bebida y ser comida,

Un propósito firme, decisivo,
ha de anidar ya siempre en nuestro pecho,

que para ser comida no hay motivo,
mas sólo alimentar y dar provecho,

dejándonos comer del colectivo,
y haciendo como tú mismo ya has hecho.

N.A.O. II, I.
La unidad irreversible

Decimos trino y uno, Trinidad,
Dios que infinito Amor sólo es su esencia,
y aun eso múltiple en presencia,
no rompe mas refuerza la unidad.

Unidad no suprime autoridad,
mas ésta de amor es consecuencia,
igual que está presente la obediencia,
del Padre sólo hacer su voluntad.

La unidad de Jesús nos interpela,
la creemos tan fácil y accesible,

que se puede aprender en una escuela
mas es con este mundo incompatible

sólo el Amor de Dios y su secuela
puede ser la unidad irreversible.

N.A.O. II, II.
En el secreto de Dios

Sabemos dónde está nuestro tesoro,
donde está el corazón, Jesús nos dijo,
el más seguro y fácil escondrijo,
que yo mismo conmigo me elaboro.

Si al secreto de Dios yo me incorporo,
he de mirar primero al crucifijo,
y hacer igual que él, siendo su Hijo,
el mismo Amor de Dios vivo y valoro.

Se cambia por “cristiano” mi apellido,
y sigo siendo yo mi ser concreto,

mas quiero ser de Dios simple latido,
con el de todo el mundo muy discreto,

porque no quiero ser apercibido,
mas sea sólo Dios, yo su secreto.

N.A.O. II, III.
La vuelta a la fuente original.

De Palabra de Dios mero cantor
es quien tiene sabida y aprendida.
mas no ha dado en su vida la acogida
que nos quiso mostrar su mismo autor.

Hay que ser, como Dios, un Creador,
que de amor y de vida sea medida,
pues esencia de Dios sólo es la vida,
y esencia de la vida es el Amor.

Lo nuestro en la Palabra es la apariencia,
si con ella no somos consecuente,

sabiendo que no es mía mi existencia,
mas tampoco es baldía ni aparente,

hay que encontrar y hacer vida la esencia,
del Proyecto de Dios, Jesús, su Fuente.

N.A.O. II, IV.
Todos pan y bebida para todos.

El hombre alimentarse necesita,
otra cosa será de qué alimento.
Dios dijo que sería su sustento
todo animal y planta que aquí habita.

Pero su ser espíritu acredita
también a su alimento estar atento
e ir más allá: hacerse sacramento
que un ser ya superior posibilita.

Ese ser superior es la unidad,
que vivir el Mensaje consolida,

“nosotros” al “yo” pasa en dignidad
y en festín permanente se convida,

pues es todo el que es comunidad,
para todos de Dios pan y bebida.

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