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Esta noche, Jesús, sobre tu pecho,
queremos descansar y preguntarte,
con toda la expresión de nuestro arte,
quién eres y qué has dicho y qué has hecho.

Esta comunidad va a ser el lecho
que contigo su amor también comparte,
amor que al mundo entero se reparte,
y ojalá hoy nos sirva de provecho.

Si tú eres la Verdad, Camino y Vida,
y por y para ello en cruz mueres,

a aquel a quien cristiano se apellida,
jóvenes, viejos, hombres y mujeres,

di cómo al Evangelio dar cabida
en la vida, Jesús, dinos quién eres.

N.A.O. IX,I.
Yo soy el Camino.
Tú serás mi camino, si sigo tus huellas.

Sólo tus huellas hablan del camino
y no se identifican claramente,
pues quien quiere seguirlas coherente
no suele alcanzar mismo destino.

El destino es llegar a ser divino,
que sólo para Dios es competente,
mas él se lo regala al contingente,
y lo incluye en su ser que es Uno y Trino.

Hasta ahí van tus huellas, Jesucristo,
mas tienes que pasar pasión y muerte;

quien de bienes de mundo desprovisto,
por ti y por tu Evangelio apuesta fuerte,

ese tonto del mundo será el listo,
que consiga alcanzar tu misma suerte.

N.A.O. IX,II.
Yo soy la Verdad.
Tú serás mi verdad, siendo fiel a tu Palabra.

Y, ¿qué es la Verdad?, dijo Pilato.
Tú, Jesús, bien sabías ser tu vida,
que a todo lo creado dio cabida
por Voluntad del Padre, su mandato.

Verdad no es un discurso, ni un relato,
ni decir lo que dentro de mí anida;
es mostrar en la vida la medida
para ser como tú al Padre grato.

La verdad, por supuesto, es libertad
(distinguir, libertad-libertinaje),

y, por tanto, también austeridad,
en todo ir ligeros de equipaje,

y crear una nueva Humanidad
al vivir la Verdad de tu Mensaje.

N.A.O. IX,III.
Yo soy la Vida
Tú serás mi vida, si vivo como tú viviste.

Naces pobre, allá en una cueva,
creces en la edad, sabiduría,
en estatura y gracia cada día,
y te vas a anunciar la Buena Nueva.

Desde el comienzo sufres la gran prueba,
de ir en todo contra lo que había,
al ver al mundo tanto así sufría,
le ofreces ser Adán de nueva Eva.

Y esa Eva, un mundo en ignorancia,
ni acepta ni al Mensaje da cabida,

muestra con sus valores la distancia
entre un mundo de Dios y otro suicida,

pues desprecia la vida en abundancia
que le ofrece Jesús, el que es “la Vida”.

N.A.O. IX,IV.
Yo estoy con vosotros.
Una sola alma y un solo corazón.

Eso, Señor, parece muy bonito,
mas suena a utopía, a imposible,
pues alma y corazón son invisible,
y ser uno en persona ya es un mito.

Pero es que es más, nos llamas, Dios bendito,
a hacer una unidad, pero visible,
con cada uno y todos compatible,
que es hacer infinito lo finito.

Tú conoces, Señor, nuestro guión,
por eso nos aclaras oportuno,

que hay que juntar a Dios nuestra ración,
pero sin que a esta cita falte alguno,

y así haremos de alma y corazón,
Enmanuel, Dios-nosotros, todos uno.

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