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El hecho de pensarlo ya es locura
más, siendo universal provocación,
que en libertad total, sin coacción
y poniéndonos todos a una altura,

no exista ni distancia ni ruptura
y nos lleve a una mutua interacción
donde nazca una nueva creación
que sea ya de Dios esencia pura.

No hay que hacer milagros, sino ser
(pues hacer, si no hay ser, siempre se yerra),

hay que ser, y servir, y hay que acoger
y hay que dejar de ser, que nos aterra,

el “yo”, pues, a un “nosotros” han de ver,
y ser Dios, en “nosotros”, de la tierra.

N.A.O. VIII,I.
La locura del Dios de la tierra
La tragedia de la tierra

Sólo de Dios procede la llamada,
es algo que sentimos desde adentro,
que nos lleva hacia el hermano, a un encuentro,
que nos hace feliz cada jornada.

Dios nos coloca en esa encrucijada
que entre mi hermano y yo existe un centro
que está en mí, en mi adentro y en cuanto entro,
también me abre, de Dios, franca, la entrada.

La tragedia que existe en este mundo
es haber recibido un gran mensaje

que obliga a conversión, cambio profundo,
a todos por igual, raza o linaje,

Pero todos queremos ser segundo
y no ir con los demás en tal viaje.

N.A.O. VIII,II.
La locura en el Dios de la tierra
Soñar que lo distinto se ama.

Una consagración y una respuesta:
consagración, la propia del cristiano,
por la que se incorpora como hermano
a una comunidad al mundo opuesta.

La respuesta se hace a la propuesta
de conseguir el culmen de lo humano
rompiendo con cualquier valor mundano
y vida para Dios sólo dispuesta.

Hay que dejarlo todo con nobleza,
quitando al cristianismo su precinto,

para ello definamos con fineza
qué es amor a lo Dios o mero instinto,

Sólo así mostraremos la belleza
de un mundo en que se ama lo distinto.

N.A.O. VIII,III.
La locura por el Dios de la tierra
Ser fiel en libertad.

Es el Reino de Dios la levadura
que habrá de fermentar en nueva vida;
es un Reino que a todos da acogida,
y que felicidad plena asegura.

Apostar por el Reino no es locura
pues si a Dios como Padre lo apellida
total fraternidad la consolida
y a toda división da sepultura.

Se trata de ser fiel en libertad
pero no uno a uno por su lado

mas todos con la misma calidad
aun en distinta raza, sexo, estado,

construir universal fraternidad
que vive para Dios y su reinado.

N.A.O. VIII,IV.
La locura desde el Dios de la tierra
Todos uno, Dios de la tierra

Si buscamos el Reino y su justicia
ya todo lo demás nos será dado,
no hay, pues, nada perdido, mas ganado,
todo a todos en todo beneficia.

Todo nos sabe a miel, todo es caricia,
pues si Dios a la tierra se ha abajado
fue para ser primer abanderado
de una universal Buena Noticia.

Nos dice Dios que hagamos todo nuevo
y enmendamos su plana, porque yerra,

Con lo “nuevo” seguro, no me atrevo,
con lo “mejor” cada uno hace su guerra:

Hemos de hacer de Dios el gran relevo,
y ser el Dios, “nosotros”, de la tierra.

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