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¿Es el cuerpo de Dios la creación?
¿O es la creación a Dios ajena?
No es ofrecimiento ni patena,
ni algo unido a ti por adhesión.

Tampoco es tu cuerpo en adopción,
sino en ella tú estás de forma plena,
sintiendo su alegría y su pena,
y esperas tú con ella bendición.

Ser humano, animales y las flores,
lo que la creación puede amparar,

ni son ni pueden ser admiradores
del Dios al que podemos celebrar.

Sin ser Dios, sí su amor y sus amores,
con nosotros él quiere ser y estar.

N.A.O. XI.
¿Dónde están las flores?

Si encuentras una flor, hermana, hermano,
y sientes Dios en ti quiere vivir,
al amor y a la vida te has de abrir,
y realizar la flor en cada humano.

La flor es alegría, bello y sano,
es igual lo presente o porvenir,
es amar, como Él, en el servir,
y ya no haber sagrado ni profano.

Con ella hay que hacer comunidad,
la flor no viene sola sino en ramo,
teniendo cada cual su identidad,

mas hay un importante y final tramo,
que realiza en todos la unidad,
con que a Dios proclamamos y proclamo.

N.A.O. XI,I.
¿Dónde están las flores?
En la tierra

Decir tierra es decir todo este mundo,
las estrellas, los astros, sol y luna,
la creación entera y una a una,
es el cuerpo de Dios, uno y profundo.

El cuerpo no le es a Dios segundo,
aunque sea de Dios desde la cuna,
pero tuvo de Dios la gran fortuna
de ser en y con él solo fecundo.

Dios es, también no es, un ser amado,
pues todo lo que existe en él se encierra,

lo hace suyo, no es un agregado,
mas quien crea ser Dios también se yerra,

es y no es el gran beneficiado,
de recibir las flores de la tierra.

N.A.O. XI,I.
¿Dónde están las flores?
En la tierra

¿Dónde pueden estar, si nó, las flores?
Donde la planta y cuida el jardinero,
mas éstas, sin la tierra y sin apero,
pues todos somos flor, todos actores.

Distintos ser y estar, muchos colores,
pues deben contener al mundo entero,
donde el último es Dios, el escudero,
y también los demás los servidores.

En la tierra Dios es y se regala,
mas no es su dosel ni su museo,

pues, sin ser, también es y a Dios señala,
hace con Dios las flores de un trofeo,

que a todo ser viviente nos iguala,
y ser Dios con el mundo es nuestro empleo.

N.A.O. XI,II.
¿Dónde están las flores?
En la Iglesia

Iglesia somos todo ser humano
que el Mensaje de Dios vive y consiente,
pues su vida con él es coherente
el mensaje de Cristo, ser cristiano.

Al saber que también es Dios hermano,
con nosotros se hace coexistente,
con toda la conciencia del creyente,
sabemos que es lejano y es cercano.

Lástima que en la Iglesia, al menos parte,
padezcamos de Dios tremenda amnesia,

como en el sembrador, también comparte,
quien olvida en la vida, la anestesia.

En noche de oración y noche de arte,
¿ofreceremos flores como Iglesia?

N.A.O. XI,II.
¿Dónde están las flores?
En la Iglesia

La Iglesia no es el templo del cristiano,
ni es al ser humano un añadido,
no es sólo dogmas, ritos ni un cumplido
ni es, no sé qué es, no ser pagano.

Es el vivir normal y cotidiano,
dando a toda la vida su sentido,
por la totalidad, de mí me olvido,
y en el servicio somos soberano.

No son flores de Iglesia las de altar,
tampoco es ilusión, es una idea,

es un modo de vida que abordar,
que de siervo y de Dios viste librea,

librea imprescindible en el ajuar,
de quien sirve en la Iglesia, la asamblea.

N.A.O. XI,III.
¿Dónde están las flores?
En nosotros.

En esta parte sí que es competencia
de nosotros hacer todo consciente,
y ofrecernos con Dios esencialmente
cual gracias que las flores son presencia.

La creación a Dios tiene obediencia
y no puede ofrecerse libremente,
con nosotros y Dios sí es competente
para ofrecer las flores con conciencia.

Otra y única flor, Jesús, el Hijo,
nos ofreció con Dios un homenaje,

con ello todo ramo y flor bendijo,
usando universal claro lenguaje,

nos dejó en diccionario un crucifijo,
y un Amor como el suyo de Mensaje.

N.A.O. XI,III.
¿Dónde están las flores?
En nosotros.

Flor de Dios debe ser toda la vida,
de quien de Él quiere ser vivo Mensaje,
en libertad, sin reglas ni arbitraje,
y dando al universo en sí cabida.

Querer y estar dispuesto a ser comida,
lo cual nos dignifica, no es rebaje,
es hacerle a la vida el homenaje
de la vida a más vida dar salida.

El agua es agua en frío y en caliente,
dos en uno es esposo y es esposa,

nosotros, ser humano coexistente
con el mundo y el Dios que al mundo endiosa,

somos con Dios del mundo lo consciente,
que puede hacerse flor, frágil, preciosa.

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